Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

A principios de este año, una fuerte polémica se desató en los sectores culturales de la ciudad. La razón: la Feria Internacional del Libro y las Culturas de Cali (FILCA) estaba virtualmente cancelada, en medio de un tire y afloje entre el Ministerio de Cultura, la organización de la Feria, la Cámara Colombiana del Libro y la empresa privada. Para marzo, Conchita Penilla, en su momento directora de la FILCA, anunció a los medios de comunicación culturales del país que esta se cancelaba por la imposibilidad de coordinar y unir esfuerzos para realizar una sola muestra literaria, que contara con el apoyo de la empresa privada y el sector público.

Y es que la realización de una Feria del calibre que Cali y todos sus ciudadanos merecen ha sido un tema que ha traído más penas que aciertos. Sin continuidad o impacto masivo relevante, los esfuerzos por hacer una Feria a la altura de la FILBO o la FILLIMA, que llega a su 21ra. versión, parecían cada día más lejanos. Heredera directa de la Feria del Libro del Pacífico, que se celebró hasta el 2012 organizada por Univalle, la FILCA parecía devolver a la escena literaria este esquivo espacio. Sin embargo, en 2015 la organización recibió muchas críticas y estuvo muy por debajo de las expectativas. Para este año, el panorama pintaba aún más gris, cuando en el mismo mes se plantearon dos iniciativas de feria, que no lograban ponerse de acuerdo y afectaban logísticamente la realización de un sólo evento de mayor tamaño.

Varias voces salieron a la defensa de una sola Feria del Libro para Cali, lo que llevó a la intervención del Ministerio de Cultura, liderada por la propia ministra Mariana Garcés Córdoba, de construir un diálogo común, que beneficiara a todos los sectores interesados y especialmente abogara por el bien común de darle a Cali de una verdadera fiesta del libro.

¿Por fin una Feria del Libro digna para Cali?

El tema quedó en el limbo, hasta que las conversaciones continuaron para lograr una sola Feria y dar a octubre el nombre del mes de las letras, con actividades complementarias en la Biblioteca Departamental y otros espacios culturales.

Así se anunció la Feria Internacional del Libro de Cali, que se realizó en la ciudad entre del 20 al 31 de octubre y que contó con la participación de más de 70.000 personas, que visitaron la Feria durante sus doce días de actividad. Organizada por la Fundación Spiwak, contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura, la Universidad del Valle y la Cámara Colombiana del Libro, entre otras entidades y con la participación de más 40 expositores entre libreros, editoriales y distribuidores, divididos en las diferentes carpas dispuestas para el evento.

By Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Flickr: Feria del libro) [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons

Fuente: Wikimedia Commons.

Dentro de la programación, se contó con la participación de Ecuador como país invitado, con 13 autores del vecino país visitando la ciudad dentro del marco de la feria. 44 autores nacionales y 19 internacionales se dieron cita en las instalaciones del Edificio de Coltabaco y las carpas instaladas en el Boulevard del Río y el Parque de los Poetas, espacios que acogieron la celebración.

Aunque en términos de ventas no se reflejó el mismo volumen esperado en relación con el número de visitantes, el balance general es positivo. Para Juan Camilo Sierra, director de la Feria Internacional del Libro de Cali, esta es la muestra de que se debe seguir trabajando en la promoción de lectura, para la cual los caleños muestran cada día más disposición.

 

“Hay que seguir trabajando, para que Cali tenga su Feria cada año. Una de las dificultades para que aumente la cantidad de lectores es la falta de acceso a los libros y las ferias son buenos aportantes en ese sentido”.

 

Y es que después de la polémica y el tire y afloje entre las diferentes entidades públicas y privadas que pusieron en tela de juicio una verdadera fiesta, el lograr articular en poco tiempo estas mismas entidades para realizar un evento que cumpliera con las expectativas de un público que cada día demanda más espacios culturales consolidados en la ciudad, da un balance positivo. Con éxito se lleva así la primera versión de una Feria Internacional del Libro para Cali y con las lecciones ya aprendidas queda la consolidación de esta celebración, que tanto ha costado afianzar en Cali, para el 2017. Los caleños merecemos una Feria del Libro a la altura.

Fuentes

Artículos Relacionados