Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

El segundo sábado del mes, la música retumba desde los aires en un particular evento que reúne a los habitantes de la Comuna 20 de Cali. Salsa al Mirador lleva dos años reviviendo una pasión que ha estado por décadas en la Cali que ven desde arriba: encuentros de melómanos y coleccionistas de salsa “pura y dura” compilada en vinilos.

Hoy, revivir la memoria fonográfica salsera recopilada en viejos acetatos de 33, 45 y 78 revoluciones es una idea que ha migrado hacia el sector que todos conocen como el Mirador Yo Amo a  Siloé. No hay otra ciudad en el mundo que rinda culto a la obra de un género musical como lo hace Cali. En otras partes, es común citar grandes festivales para apreciar conciertos de bandas o grupos en vivo. En Cali, la música se goza rasgada por una aguja de diamante que realza el brillo de los metales y los vientos en tornamesas que son una especie de fuente de alegría.

Salsa al MiradorRecuerda Miguel Ángel García Pineda, organizador de Salsa al Mirador, que la primera audición en octubre de 2015 generó la expectativa de una verbena o una fiesta de andén, de esas que nacen de la improvisación y las ganas de bailar. En el barrio, cualquier pretexto es oportuno para celebrar.

-“Eso qué es”, preguntaban algunos señalando los discos negros que guardan Miguel y los integrantes de Son del Mirador. Este líder es el encargado de sonar éxitos de guaguancó. “Es mi línea y en la que me he especializado”, añade.

Las audiciones fueron un pretexto para vincular a la comunidad y a los jóvenes en alto riesgo en un proceso cultural que permitiera nuevas dinámicas, en torno a  un proyecto que fue construido en el año 2011 por la Fundación Sidoc en asocio de la Fundación Nueva Luz: el Centro Cultural la Red. Los esfuerzos de estas, junto a los habitantes del sector, lograron intervenir 6.500 de los 8.000 metros cuadrados que abarca el área del terreno, y que se ubica desde lejos por una bandera de Colombia con un asta que mide 40 metros de alto.

Miguel Ángel, que ya transitaba  por eventos como Salsa al Parque y otras convocatorias barriales que iniciaron en la década del 80, acogió el llamado de sus compinches de “melodía” para darle sonido a Salsa al Mirador, aprovechando el potencial de coleccionistas que habitan en el sector.

Salsa al Mirador

El Mirador Yo Amo a Siloé se ha convertido en un epicentro de los melómanos del barrio.

“Surgió la idea porque con la puesta en funcionamiento del MIO Cable, le dio una nueva cara al mirador. Qué mejor escenario para apreciar la salsa que con Cali como fondo visual, la capital de la salsa desde el aire”, destaca.

Y así comenzó el evento con el que los habitantes de Siloé y sus barrios adyacentes experimentan nuevas dinámicas opuestas a la violencia.

A las 4:00 p.m. suena el primer éxito. La audición tiene un carácter plural con el que vos podés llegar con tu acetato y “pinchar” la canción de tus amores. Poner salsa, que en la actualidad suena en formatos digitales, es un rito que tiene un carácter ceremonial: Sacás el disco, lo exhibís. Entra al eje y comienza a dar giros de 33 o 45 RPM según el formato, luego resta esperar la reacción de los asistentes que casi siempre coincide en la alegría y el jolgorio.

Salsa al Mirador: una fiesta en el barrio.

Salsa al Mirador ya está en el mapa de los melómanos de otros barrios como El Poblado, El Rodeo, Alameda, Guaduales, entre otros, desde donde llegan viejos conocidos para alimentar la temática de cada audición. La idea que se planteó como un pretexto, hoy logra equilibrar las cargas y romper las “fronteras imaginarias” que han trazado los grupos delincuenciales que se disputan el territorio. En esta cita se rompen las confrontaciones e incluso ha sido el escenario para sellar viejas rencillas, al son del ritmo que suena en tono de campana, timbal, tumbadora, güiro y maracas.

Salsa al MiradorSe trata de seguir una temática propuesta por los organizadores. La próxima, el 13 mayo, rendirá culto a las madres con motivo del día que se celebra en su honor en este mes. Aunque también se plantea convocatorias libres o dedicadas a la obra de un grupo, cantante o director musical.

El número de asistentes a crecido a un promedio de 200 personas por audición. Por ello, y contando con la visita de amigos de otros barrios, se contrata a cuatro jóvenes para que guíen a los foráneos desde la estación del MIO Cable hasta el lugar de reunión. “Nunca hemos tenido una sola pelea o hurto”, destaca con orgullo Miguel Ángel.

La música acaba a las 12:00 de la madrugada, cuando se da fin a estas jornadas. Una excusa para exhibir la salsa, “ante todo con criterio”, como especifican los creadores del Salsa al Mirador, un evento que tiene como pretexto exaltar la memoria musical en pro de disipar la mente de jóvenes que están expuestos a formas de violencia injustificadas en un sector al que le han dedicado varias menciones en éxitos de este género.

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