Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

Rey Tuk: Sensual, sensual, sensual


 

La primera vez que se escucha el nombre de Rey Tuk puede resultar intrigante imaginar un ser misterioso, algo lejano, como una especie de divo contemporáneo, pero al conocerle en persona es fácil comprender qué ven sus ojos: la belleza. Y que la humildad es su sello personal. Tal vez, por esto habrás visto su obra en decenas de revistas y publicaciones, pero poco conozcás del hombre detrás de cada toma.

Rey Tuk habla despacio, con un punto de nerviosismo. La cámara, su mejor arma, le intimida cuando es él quien está por delante. Sólo quiere hablar de una cosa siempre: la belleza que ve en la cosas. Esta es la búsqueda de este fotógrafo, nacido, críado y ahora de nuevo, residente de Caluce, un corregimiento de Palmira, enclavado en las faldas de la Cordillera Central. No es difícil adivinar que esto es de lo único que quiere hablar: de la belleza física, de la belleza de los paisajes, de la belleza de los escenarios, de la belleza de cada encuadre, pero sobre todo, de la belleza interior, la que ve en cada persona que conoce y retrata. En sus propias palabras, la belleza “no es lo accesorio, sino la esencia que sale por los ojos”. Aprender a descubrirla es su mayor ambición desde niño, mientras corría por el campo y la loma, aprendiendo a ver el mundo con una sensibilidad diferente.

Su historia es un relato de lucha, contra la discriminación, contra la carencia, contra una visión gris de la vida. Se enorgullece y le brillan los ojos cada vez que habla de su “casita” y la de su madre en Caluce, ese referente constante en toda su historia. Para él es imposible entender su obra sin contar la historia de su corregimiento y por qué, viajando por todo el mundo, siempre regresa su pueblito, lugar donde aprendió a luchar, a través del arte y la creatividad, contra las dificultades que se le presentaban. Un ser de la montaña, repite en varias ocasiones, dejando claro que ahí aprendió a ver lo bello en las cosas simples, en las que no necesitan estar muy adornadas y lo cual ha convertido en sello de sus fotografías: retratos que no necesitan de grandes producciones y escenografías para resaltar la belleza de cada personaje.

Su pasión por la belleza empezó con el maquillaje, queriendo resaltar los hermosos detalles que encontraba en cada personas. Eso le llevó a la peluquería, en su búsqueda constante por la imagen. En ese mundo conoció a Guío di Colombia, diseñador de modas también palmireño y con quien entabló una gran amistad. En ese tiempo, también, llegó a Cali, a estudiar en la Academia de Dibujo Profesional, donde siguió desarrollando su ojo y sensibilidad particular, siempre con esta ambición de comprender la imagen y la belleza. Él mismo cuenta que siempre supo que esta era también su posibilidad para salir de su corregimiento y conocer el mundo. Que ese era su camino.

Mientras aún estudiaba en Cali, viajó a Bogotá y en una de las tantas vueltas de su vida conoció al reconocido estilista Humberto Quevedo, quien le ofreció quedarse y trabajar para él. Pero para Rey Tuk, Humberto Quevedo no sólo fue un jefe, sino ese mentor que le alentó a ser cada día más curioso. “Tu tienes el ojo”, dice Rey recordando lo que Quevedo le decía. Así hizo la transición de estilista a fotógrafo. Tomó una cámara y empezó a dispararla. Viajó a España y sin mayor experiencia le ofrecieron la portada de una revista, en la cual fue publicado por primera vez. Así se hizo fotógrafo profesional.

Desde ahí su obra habla por sí sola. Fotógrafo editorial y de modas, ha sido publicado en decenas de países y retratado a la mayores celebridades latinoamericanas. Juanes, el Gato Baptista, Patricia Zavala, Aislinn Derbez, también modelos y actrices colombianas, como Manuela González, Carla Giraldo, Laura Tobón, Ingrid Wobst, Adriana Arboleda, y una de su cosecha, Elizabeth Loaiza, entre muchas otras más. Una particularidad de Rey Tuk es que habla con fluidez de su búsqueda, pero poco de su trabajo. En un sello de humildad, poco menciona lo que ha hecho, siendo que ha sido mucho y de gran importancia. No sólo a retratado a los personajes más bellos y reconocidos de nuestro continente, sino que han sido publicadas en las principales publicaciones de moda, estilo de vida y entretenimiento. Don Juan, Cromos, Soho, Vogue, Elle, Tv y Novelas, Bocas, Men’s Health, son sólo algunas de las que menciona, olvidando con humildad la mayoría.

Pero aquí no se detiene Rey Tuk. Recientemente ha incursionado en la realización y dirección de videoclips musicales. Actualmente trabaja con John Paul Ospina, cantante finalista de Latin American Idol y ex-presentador de E! Entertainment. Con Ospina ya están en la realización de su tercer videoclip, todos en un tono muy sensual, una exploración que siempre define a Rey Tuk. Con su trabajo como fotógrafo y director de videoclips, este palmireño no quiere quedarse quieto. Como dio su salto de la peluquería a la fotografía, ahora lo quiere hacer a la dirección. Y todavía, dice, le faltan muchos personajes por retratar. Con lo que más sueña es retratar a Madonna y llegar a un público mundial. Por eso, sigue curioseando, en cuanto proyecto pueda.

Daniela Botero_ revista DONJUANLa intensidad, para Rey Tuk, se la da el ser vallecaucano. Para él, Cali y el Valle tienen una vibración particular, una mezcla entre intensidad, obstinación y autenticidad. Cuando se le pregunta por Cali, Rey sabe que esta fue la primera puerta que se le abrió para salir y comerse el mundo. Esa es la caleñidad para él. Una necesidad de borondear, de conocer el mundo, de no quedarse quieto, de conectarse con la gente, de bacaniarse e ir para donde lo inviten. Cali es su epicentro de toda una región llena de talento inundado de intensidad e intención de ir con toda, a dar más. El calor, el sol, la belleza física de las mujeres y los hombres vallecaucanos, pero sobretodo la autenticidad que transmitimos son las razones por las cuales este talentoso fotógrafo se siente orgulloso de ser valluno. Esta es su casa, la más importante de las muchas que tiene y aunque todo el tiempo busca salir y llegar más lejos, siempre regresa al Valle del Cauca, a Cali, a Caluce, buscando la belleza más simple de todas: la de sus raíces.

Rey Tuk sí es ese personaje intrigante que su nombre artístico indica. Pero lo es en la forma más honesta y autentica posible. Detrás de todo el glamour que muestran sus fotos y sus retratos, hay una persona sencilla, apasionada por su oficio, por su sensibilidad, por su tierra. Lo que esconde ese enigmático nombre es un vallecaucano que sabe que detrás de todo esto, la belleza, la imagen, la publicidad, está el progreso de su región. Y que estar ahora en el Valle del Cauca es la mejor decisión que pudo tomar. Detrás de Rey Tuk se esconde un hombre autentico, de las montañas del centro del Valle, que aprendió a ver la belleza en todo lo que le rodea.

 

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