Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

Karen Lamassonne, la artista que dibujó la Cali sensual

Karen Lamassonne

La Venida de la Ceiba (acrílico y acuarela, 1989). Colección de Karen Lamassonne, Atlanta.

 

Desde este jueves el Museo La Tertulia abrió al público la exposición ‘Desnuda astucia del deseo’, una revisión histórica y un homenaje a la artista neoyorquina de origen colombiano, Karen Lamassonne. Karen fue una de las protagonistas de la efeversencia artística en Cali en la década del 70 y del 80. En Cali, Lamassonne encontró la mayor inspiración para el desarrollo de buena parte de su obra.

Hay una anécdota que no se le escapa. La joven artista a había sido citada a exponer su obra ‘Baños’ en uno de los clubes de la ciudad. La sociedad de de 1979 percibía pecaminosa e invasiva la desnudez de la mujer en el cuarto de baño, pero también del espacio simple, de los espacios sin sentido aparente. Un directivo que dictaba una conferencia en ese lugar ordenó que se retirara la serie, que hacía sentir el ser espías en la ducha de “vulgares” damiselas plasmadas en acuarelas.

Esto describe a Karen Lamassonne, una artista que se interesó en develar el empoderamiento de la mujer desde el erotismo y la libertad para expresar “sentimientos”, como la autora mejor describe su obra: “una tómbola de sentimientos cotidianos”. Tan cotidianos como la desnudez, la intimidad y la soledad.

Obra de Karen Lamassonne, entre las décadas del 70 y el 80.

 

El espíritu de Karen evoca tanta sensualidad que ni siquiera su cuerpo se acostumbra a asumir el paso del tiempo. Llegó a esta ciudad en la década del 70, luego de un viaje en París en donde conoció a Luis Ospina que ya construía el mito detrás del Grupo de Cali; o ‘los caleños’, como les decían en Bogotá. O Caliwood, como hoy les nombran en toda parte.

Llegó para integrar un grupo de inquietos que convirtió en culto el arte de la ‘Cali Calentura’, en la que Karen tuvo gran efervescencia artística. Porque aunque todos la recuerden como un crédito que pasa al final o al inicio de películas como ‘Pura Sangre’ de Ospina, esto no hace justicia a su intención de irreverencia creativa para destacar el valor de la mujer.

No es una cineasta, pero tampoco es la sombra que muchos conocen en las películas de Mayolo y Ospina. En ‘Pura Sangre’ fue determinante en cada una de las fases, aunque con mayor énfasis con la dirección de arte. Sin embargo, poco se conoce de su faceta como pintora que deja ver una postura muchos más transgresora e íntima.
Karen Lamassonne

Sueño Húmero Rosado (Fotografía coloreada, 1987). Colección de Karen Lamassonne, Atlanta.

 

“Mi obra es figurativa. Al inicio estuve trabajo más hacia lo imaginario, lo fantástico, lo surreal, que a la larga es un reflejo de uno mismo. Pero poco a poco me fui interesando en congelar instantes, en retratar espacios, como un diario. Ante todo sensual, al desnudo. Como no tenía mucho dinero para conseguir modelos, usaba el espejo o retrataba amigas y las desnudaba en mi cabeza”, asegura Lamassonne.

Que la ciudad estuviera de espaldas a la creación de Karen resultó injusto para el curador de la exposición Andrés Matute, quien se encontró por casualidad con la obra cuando realizaba una búsqueda en torno a la programación del museo en los últimos 30 años.

A su juicio, “es inaudito” sentir que una artista que represente de tal manera la reivindicación de la mujer estuviera casi invisible.

La pieza Bajo el puente Ortíz, de una serie creada en 1989, representa a una pareja de gigantes teniendo sexo bajo uno de los arcos que permite el paso del río en este icónico lugar de Cali. Con ello quiso rendir un homenaje a la ciudad en la que cree que las personas se toman la calle con desparpajo.

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“…Es la historia de lo que hemos sido los caleños: sensuales, “metiches”, “mirones” y coloridos”.

Bajo el Puente y Ortíz (acrílico y acuarela, 1989). Colección de Karen Lamassonne, Atlanta

 

“El asunto representado no es sorprendente si se piensa en los centenares de personas que en algún momento habrán copulado furtivamente junto al río, a la altura de los predios públicos cercanos al puente, en la oscuridad de espacios de nadie. Lo que significativo es que haya sido una mujer quien se atreviera a representar ese momento íntimo del deseo”, concluye Matute.

Por eso cuando habla de Cali, siente que la mejor descripción de la ciudad la dejó plasmada en estas escenas en la que la mujer domina sobre el espacio mismo. Porque Cali “inspira una sensualidad que no se esconde”, afirma.

Y eso no ha cambiado mucho. Las 100 piezas seleccionadas para esta ocasión pasan por el cine, el dibujo, los “story board”, el video arte y todas las formas que quiso expresar la irreverencia para ir en contra del pensamiento falo céntrico que ha descrito la moral de la sociedad colombiana.

Karen LamassonneKaren que hoy vuelve a ser parte de este homenaje, partió de Cali en una época en que todos se estaban acostumbrando a la muerte. No quería integrar esa narrativa violenta de la que todos tienen un renglón por contar. Prefirió irse antes de moldearse en una necesidad histórica por narrar desde la tragedia.

El Museo La Tertulia es coherente con la apuesta para este 2017, en un intento consiente por revivir “todo lo que somos” en materia artística. Esta muestra no es sólo la visión de una época efusiva para la creación, es la historia de lo que hemos sido los caleños: sensuales, “metiches”, “mirones” y coloridos.

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