Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

En la casa de Juliana, en el barrio San Antonio, habita un espíritu eterno, el de los juegos infantiles y de la magia, en una tienda que también es un escape a otro mundo. Conoce Pasa y Siéntate.

Cuando se enciende la ‘chispa’ del emprendimiento, la mayoría se concentra a una idea de negocio que haga más fácil la vida de las personas a través de aplicaciones, software o aparatos electrónicos. Otros, tal vez un poco más nostálgicos, como Juliana Consoni le apuestan a despertar el niño que duerme dentro cada adulto. No es una gurú de neurolingüística, ni maestra de yoga. Ella se dedica a vender juguetes.

Pero no esas muñecas que hablan, lloran o mueven los ojos, o esos carros que se manejan con un control remoto. No, los juguetes que esta caleña ofrece son análogos, hechos a manos. Como era hace muchos años atrás, solo basta de madera y tela para hacer feliz a un niño y hasta regresar a la infancia a muchos adultos.

“¡A quién no le gusta jugar!”, dice Juliana con cara pícara.

Porque si hay alguien que ha tomado muy en serio aquella máxima que dice que no hay que dejar morir el niño que habita en uno, esa ha sido Juliana, quien casada y madre de una pequeña de 5 años, no teme en confesar ser una ferviente coleccionista de juguetes. Aunque no parece ser la única en la ciudad, pues en su juguetería más de un adulto no solo acepta la invitación que va implícito en el nombre de la tienda ‘Pasa y Siéntate’ sino que terminan comprando antojitos propios.

juguetería artesanal

“Para hacer las muñecas me inspiro en un recuerdo de un personaje o en la música. Pocos lo saben, pero cada muñeca por lo general tiene una canción en la que está inspirada”.

Desde hace cuatro años en Cali se puede adquirir juguetería artesanal hecha a mano en este lugar, que primero abrió sus puertas en El Peñón y hace poco se trasladó a San Antonio. Junto a su mamá, a quién Juliana desde pequeña es testigo de su talento para hacer muñecas de tela, se lanzó al emprendimiento de un sector un poco olvidado, pero que demuestra el poder de la creatividad y el talento caleño.

“Ser emprendedor no es sencillo. Antes de abrir la tienda sentí miedo, pero la buena respuesta de la gente, sobretodo de padres que están interesados en que los niños jueguen con cositas hechas con amor y elaboradas a mano, permitieron que siguiera adelante. Yo vivo de hacer juguetes y eso demuestra que mientras hagas lo que te guste tendrás un resultado positivo”, dice Juliana con su tono de voz suave.

La historia alrededor de ‘Pasa y Siéntate’ también es un ejemplo de que la creatividad no solo surge del conocimiento, sino también de las pasiones. Juliana es diseñadora gráfica egresada de Bellas Artes y estudió escenografía para teatro en España. Aunque elaborar juguetes a mano no está tan alejado de su profesión, la idea de negocio viene más de su gusto personal. “Soy cositera, soy clienta de misceláneas y me encanta coleccionar juguetes”, admite.

Juguetería basada en la pedagogía Waldorf

Comprar un juguete elaborado en madera puede sonar exótico hoy en día. Pero en ‘Pasa y Siéntate’ el objetivo es ir más allá del simple hecho de entretener a un niño. Juliana es seguidora de la metodología de Waldorf, que consiste en que todos los juguetes, a excepción de las muñecas, deben estar dirigidos a transmitir experiencias sobre la naturaleza, la tierra, sus elementos, y las creaciones humanas. “Esta metodología es una buena inspiración, pero trato de darle más color, y jugar con diferentes materiales para mis productos”, aclara esta caleña.

Otra de las características de los juguetes de ‘Pasa y Siéntate’ es la exclusividad: de cada modelo hay máximo seis copias. Las muñecas son elaboradas en tela antialérgica y las únicas encargadas de pintar los juguetes son Juliana y su mamá, aunque cuentan con tres ayudantes: juguetería artesanaluno en carpintería, otro en estampación y una más en costura. Y quien está a cargo del control de calidad es su pequeña hija.

“No me gusta encasillar la tienda en solo para niños, porque lo único que no le queda a los adultos es la ropa. Pero en realidad es un mundo para todos porque aquí veo entrar gente que no tiene hijos y su expresión es fantástica, como diciendo ¡quiero ser niño otra vez!”, cuenta Juliana.

Pocas palabras pueden describir la sensación que su tienda produce, como un lugar lleno de magia en el Oeste de Cali. Así que como no hay límite de edad para ser cliente de esta tienda, visitala, para tener el gusto de conocer a esta caleña y seguro llevarte la caja de ratón, o la cámara fotográfica de madera o los cojines de Frida o de El Principito, que son los productos que más enamoran a los adultos que no han dejado ‘morir’ al niño que llevan adentro.

Los juguetes de ‘Pasa y Siéntate se venden por Internet y se envían a cualquier parte del país.

#COMPRÁCALEÑO

Cali está lleno de talento local cuya creatividad es un gran valor. ¡Por eso, #CompráCaleño!

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