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Galería Alameda al dos por uno: un bocado de mar en la ciudad

Contrario a lo que muchos piensan, los domingos no son los únicos días de plaza. Martes, miércoles y jueves, los sabores del Pacífico invaden los alrededores de la galería Alameda seduciendo paladares caleños al dos por uno.

“Aquí es, aquí sí hay promoción. 2 X 1 en lo que escoja mi primo”, dice Hansel boleando un dulceabrigo rucio de arriba a abajo como bailando el bunde que tanto le gustaba de niño. Sonríe hasta con los ojos y mira fijo a los clientes. Les coquetea y les pela los dientes para que entren a probar la sazón del restaurante ‘Ballena Azul’.

AlamedaDe los quince años que lleva Hansel en Cali, ocho de ellos los ha dedicado a trabajar como ‘arrastrador’ en el Parque del Triángulo en el barrio Alameda -a menos de una cuadra de la plaza de mercado-. Desde que llegó de Buenaventura, junto con su hermana Gretel, encontró en estas cuadras un pedazo de su mar.

“Si usted viene, le aseguro que vuelve. Aquí se comen mariscos de los buenos, como recién sacaditos de la sal”, asegura Hansel con convicción.

 

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“Aquí es, aquí sí hay promoción. 2 X 1 en lo que escoja mi primo”.

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Pocos saben con exactitud en qué momento el Pacífico abrió sucursal en Cali. Pedro Agustín Arias, gerente de ‘Pedro Junior’, asegura que el primero que empezó a vender mariscos cerca de la galería fue su tío Pedro, hace más de 20 años: “Cuando él se hacía afuera de la Alameda a vender seviche, no habían casi negocios. La gente empezó a copiarle la idea y ahora esto está lleno”.

‘Pedro Junior’ es uno de los restaurantes de mariscos más visitados del barrio. En el 2016, recibió una mención de reconocimiento de la Cámara de Representantes, exaltando su actividad empresarial argumentando que fortalece la dinámica gastronómica de la ciudad. Un establecimiento de dos pisos que pasó de tener cuatro empleados a 32.

 
Alameda (5)-min

Los alrededores de la Alameda, con restaurantes típicos de la cocina del Pacífico colombiano.

 

Pedro Junior, asegura que un domingo se pueden cocinar entre 60 y 70 kilos de pescado y que el plato más pedido es el sancocho. Sonríe rascándose los dientes cuando recuerda que personajes como Ernesto Farías, Giovanni Hernández, ‘El Tigre’ Castillo, Mayer Candelo, Jhon Viáfara, La Dan Den de Cuba, Los Hermanos Lebron y Chocquibtown se han enamorado de su sazón.

Si te acercás a la galería un martes, un miércoles o un jueves, notarás que casi todos los restaurantes tienen promoción de pague uno y lleve dos. Los precios de las cazuelas oscilan entre los $20.000 y $30.000. Encontrará sancocho por $15.000 y almuerzo del día por $8.000.

Johana Velasco, administradora de ‘Bello Mar’, asegura que junto con su esposo impusieron el famoso 2X1 de los martes: “Hace cuatro años empezamos con la promoción. Inicialmente se hacía solo los martes, pero al ver que los demás restaurantes la copiaron, decidimos extenderla a miércoles y jueves también”.

En ‘Bello Mar’ trabajan 20 personas y cuatro cocineras. Dos de Guapi, una Bonaverense y una de Tadó. “Aquí respetamos las costumbres para que se conserve lo mejor del sabor”, explica Johana.

 

Sudado triple, sudado de piangua, sudado de jaiba, festín marinero, arroz a la diabla, pelada frita, pargo encocado y salmón a la plancha, son solo algunas de las delicias del mar que podrá encontrar a lo largo de cinco cuadras a los alrededores de la galería Alameda.

 

Los fogones se encienden a las 11:00 de la mañana. El olor a camarón, langostino, calamar, almeja, caracol y pescado, sazonado en leche de coco se toma las calles, seduciendo a quienes pasan por ahí. Aunque el domingo sigue siendo el día más concurrido, familias enteras se dejan pescar por las delicias del mar.

“Cada vez es más la gente que viene a disfrutar de este espacio. Es bonito ver cómo los caleños se apropian de lo suyo y lo saben disfrutar. Hay que decirle a los que no se atreven a venir, que el cuadrante de la Policía trabaja por su seguridad y que aquí no va a correr ningún peligro”, afirma el patrullero Edixon Santiago, quien además, cuenta que desde hace dos meses los comerciantes del lugar mandaron a instalar cinco cámaras que vigilan las 24 horas del día lo que sucede fuera de sus establecimientos.

 

 

Una mística más allá de la cocina.

Mucho se habla de la mística y la magia detrás de estos sabores. Lo cierto, es que la sazón de estos platos va más allá del mismo mar. Maura de Caldas, matrona por excelencia del arte culinario del Pacífico, asegura con fervor que el secreto está en las manos: “Cuando uno cocina, da todo lo que tiene. La gastronomía de nuestros pueblos se traduce a lo que tenemos en nuestro corazón. Las mujeres del Pacífico ponemos amor, bondad y felicidad en cada detalle”.

Maura le canta al pescado mientras lo cuece, porque dice que así hará feliz a quien lo pruebe. Quizás eso explica el por qué aquel que va a comer un bocado de mar en la ciudad sale con la barriga llena y el corazón contento. El Pacífico no está a 116 kilómetros de Cali. Está ahí, cruzando una esquina, con sus sabores, colores, personajes e historias, a la espera de un cliente que se deje enamorar por los movimientos alegres y la sonrisa sincera de un ‘arrastrador’.

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