Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

 

En una ciudad en la que la salsa hace parte de los actos cotidianos y una piedra angular del paisaje sonoro, cuesta mucho enfrentarse a romper paradigmas del pasado de una Cali que sonaba a “Cari, Cari, Cari, Caridad”. No obstante, desde el año 2008 la Orquesta Clandeskina, fundada por el pianista caleño David Gallego, viene demostrando el pregón de su propio “sonido bestial” y a fuerza de son apuesta a mantener el tono brillante y revolucionado de la “salsa de golpe”, que se instaló en Cali en la década del 70.

David parece más un joven de atuendo impecable que un sonero de barrio. Verlo caminar por las calles de Cali no es un acto que robe admiración entre los transeúntes, pero basta con que sus dedos acaricien  “las blancas y las negras” de su Yamaha p95, para desatar la euforia colectiva.



“Escucho el cielo sonando, parece que va a llover…”

Hace unos años, antes de Sonando el tambor -la canción que le permitió a la orquesta calar en todas las emisoras comerciales de Cali en 2012- Clandeskina era un capricho que no salía de la cabeza de David, obstinado por revitalizar la clave y el son con propuestas actuales pero con la caracterización del sonido de antaño.

Mientras la salsa que no salía del romanceo de los años 90 y estaba diluida en otros géneros que llegaron a la ciudad, dio forma a reuniones esporádicas en el último cuarto de la casa de los Gallego, en donde David y su grupo de “músicos bravos” daban forma al proyecto Clandeskina, una orquesta de aficionados al pregón del barrio, cuyas bandas sonoras fueron escritas por Colón, Lavoe, Miranda, Palmieri, la Orquesta Zodiac y con mucha más fuerza, los Lebrón, de amplia influencia en la banda.

“Publiqué un aviso en internet que decía: se busca músicos agresivos para orquesta de salsa underground”.

 

“La orquesta se llamaba Clandestina, porque grabábamos en mi casa en el último rincón, escondidos y pues nadie nos escuchaba. Nadie sabía que existíamos. Ese nombre se lo puso el timbalero de entonces Alex Quiñonez. En ese tiempo hubo una ruptura y con mi socio, pero yo me quedé con los músicos y acordamos cambiar el nombre a Clandeskina”, destaca David.

ClandeskinaEl grupo exploró la grabación de Basta de Ti, el primer sencillo con que pretendía saltar al gusto de los melómanos. “A esa canción le faltaba mucha producción”. Y David, que integra esa raza de humanos capaces de avanzar a punta de creatividad y talento, decidió trasladar a su casa un estudio de grabación improvisado para tener mando sobre todo el proceso de creación.

En esa época, recuerda, dio forma Once trece y Sonando el tambor, la canción que pronto invadió las listas de programación de las emisoras tradicionales, en donde saben explotar los éxitos del momento. Clandeskina que suena a barriada, comenzó con una serie de conciertos auto gestionados en lugares alternativos de la ciudad como Bacco, el mítico rincón que ha sobrevivido intacto en la calle 5 pese a la invasión de otras propuestas.

El resto es historia escrita en el pentagrama. La explosión de Sonando el tambor coincidió con la muerte de Jairo Varela, en el 2012 cuando por decreto la Alcaldía de Cali declaró por segunda vez a Cali Pachanguero como la canción de la Feria de Cali. No obstante, sondeos hechos en medios de comunicación daban a este sencillo el título indiscutible que se entrega cada diciembre.
Clandeskina

Clandeskina en el programa De Borondo, presentado por César Mora, en Telepacífico.

 

La banda ya ha tenido la oportunidad de girar por Colombia y los conciertos comenzaron a llegar gracias al éxito de esta canción que suele sonar como un gancho para iniciar el baile. En el 2014 Clandeskina grabó su primer disco -Un Hombre Decente-, de siete canciones que rompieron ventas en el extranjero.

En el 2017 esperan lanzar su segundo trabajo discográfico que incluye temas como La bola de Ramona y una adaptación de la canción La Música escrita por Descemer Bueno interpretada por Haydee Milanés. Clandeskina: Salsa, son, sonido y tumba’o de barrio.

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Clandeskina

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