Toda la potencia creativa de nuestra ciudad.

Chontacones es uno de esos emprendimientos que tiene impresa la palabra “creatividad” en cada una de sus letras. Un grupo de emprendedores trabaja desde el 2008 en la creación de un producto que pretende volcar la mirada hacia lo nuestro, hacia el Pacífico colombiano. ¿Chips de Chontaduro? Así es.

La historia tiene a varios protagonistas. Inició en la cabeza de un joven estudiante, por allá en el 2008, cuando debía presentar un proyecto de grado que le permitiera graduarse como ingeniero agroindustrial de la Universidad del Cauca. Sergio Andrés Lozano, un payanés inquieto por este alimento.

IMG_9730 copia-min¿Pero se te había pasado por la cabeza, un chontaduro cortado en pequeñas rodajas crocantes listas para consumir en la merienda de la tarde? A Sergio sí, ya había explorado otros derivados, como la harina, la salsa e incluso un yogurt, pero necesitaba encontrar uno que conectara con sus inquietudes creativas y que explotara en la innovación. De eso saldría el primer intento de un chontaduro crocante.

Su entusiasmo contagió a su amigo, el caleño Andrés Rivera, quien de inmediato se conectó con la idea. Sabían que ese producto, parte de la cotidianidad del Pacífico, lograría renovar la imagen del chontaduro. Los chips de Chontacones debían cambiar esa idea donde sólo lo extranjero, era valorado.

Ellos entendieron que habían pasado muchos años mirando hacia afuera, pero era hora de aprovechar los potenciales de su región y marcar la diferencia en un mercado que no se agota.

Rivera, como buen investigador, sabía que este proyecto no tendría cabida en el mundo académico sino estaba soportado por la rigurosidad de la ciencia. Por eso aprovechó su pasantía en el Centro de Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) de Palmira, en donde conocería a fondo las cualidades nutricionales y de resistencia a altas temperaturas para  cambiar su naturaleza arenosa y seca.

DSC_0342 copia-minDe todo esto, salió a la luz al primer prototipo en forma chip. Antes del paso de Andrés por el Ciat, no era más que una masa de una fruta que sabe mejor con miel y sal.

Con la formalización de la empresa y experimentos en la cocina, se uniría a este ejemplo de pujanza, creatividad y talento de región, un tercer integrante con estudios en comunicación social. Alejandro Acosta se “craneó” todo para que este novedoso ejemplo culinario, tuviera registro comercial y así iniciar la distribución.

Para entonces, la venta comenzó en pequeños cafetines y bares de Popayán en donde se vendía hasta 25 paquetes en una actividad que aún permanecía informal, debido a la falta de registros sanitarios requeridos para este tipo de comestibles.

Seguían avanzando, pero en 2014 debieron afrontar una gran crisis. La invasión de la plaga del “picudo” o también conocido gorgojo cigarrón (Rhynchophorus palmarum), un insecto de color rojo que acabaría con los grandes cultivos del fruto en Buenaventura, la principal despensa de la región y de la ya conformada empresa Nutri Tost SAS.

DSC_0180A-minY es en este punto en el que los integrantes de Chontacones, demostraron la pujanza y el empuje de las empresas y
las iniciativas de emprendimiento en la región. Tuvieron que volcar la mirada a otros centros de producción como El Tambo, en el Cauca, el Putumayo y otras regiones de la Costa en donde se produce. Eso diversificó su materia prima, aunque Buenaventura sigue siendo su punto de partida con la compra a pequeños cultivadores.

Dos años atrás, al equipo se había unido el cineasta Julio César Pantoja, quien ingresó con la intención de buscar mecanismos para fortalecer el crecimiento en ventas y mantener la continuidad de los procesos. La capacidad creativa de Julio César se puso a prueba, quien en su rol de estratega, debió sortear este gran inconveniente. Desde su llegada, la producción aumentó de 250 paquetes en el 2012 a los 1.000 que mensualmente esta planta produce.

Su principal mercado está en Cali. Actualmente cuenta con más de 150 clientes y hace presencia en ciudades como Popayán, Pereira, Armenia, Bogotá, Barranquilla y de manera gradual en Medellín.IMG_3849 copia-minSu meta es dar una visión más universal del chontaduro. “Queremos que la gente piense que el chontaduro es de Cali o de Neiva, pero que el rolo sienta que el chontaduro le pertenece. Que el paisa lo pueda comer sin decir que es de por acá. Los extranjeros, que cuando prueban el fruto lo sienten extraño, con Chontacones se han permitido deleitar con este manjar del Pacífico”, dice Pantoja.

“No es posible trabajar sin la unión de esfuerzos y talentos de la región”. Esta frase expresada por Julio Cesar, puede destacar que el insumo primario de todos los emprendedores es la creatividad y la capacidad de reunirse en torno a objetivos comunes. Chontacones demuestra la nueva vocación que nuestra región, capaz de unificar talento y materia prima de los diferentes departamentos, para llevar nuestros manjares más allá de nuestra fronteras.

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