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Arroz Blanquita, ejemplo de sostenibilidad ambiental y humana

Arrocera La Esmeralda -quienes cultivan el Arroz Blanquita- es una de las dos empresas con el sello B Corporation en el Valle del Cauca. La certificación Benefit Corporation acredita a las organizaciones por cumplir con lineamientos de sostenibilidad económica, social y ambiental con el objetivo de contribuir al equilibrio global.

Arroz BlanquitaEl producto de Arrocera La Esmeralda, Arroz Blanquita, ha acompañado durante seis décadas el crecimiento empresarial del Valle del Cauca y su marca refleja la consigna de Manuel Suso Cárdenas, su fundador: “Esta empresa no es para enriquecerse sino para ayudar al Valle del Cauca”. Gracias a esto, esta empresa es un ejemplo de sostenibilidad económica, social y ambiental a nivel nacional, logrando ser una “B Corp”. Sin embargo, como toda historia, no todos los momentos han sido fáciles.

La década del 50 fue amarga para ‘Manolo’, como prefiere que le llamen a don Manuel Suso. La llegada de los ingenios al Valle del Cauca puso en jaque la industria arrocera de la región y obligó a la familia a mudarse a Jamundí, que para entonces el municipio con más tuberculosis en Colombia.

La enfermedad afectaba a sus empleados y debía intervenir en todos los procesos. La realidad es que el talante de este empresario estaba siendo puesto a prueba y con un criadero de gallinas se mantuvo a flote para no cerrar el único molino de arroz que aún funciona en el Valle del Cauca, como un caso exitoso de fortalecimiento al agricultor y al medio ambiente.

Varias décadas después no son las dificultades las que destacan a esta empresa familiar, hoy a cargo de José Manuel Suso, su hijo mayor. Las enseñanzas de su padre, a quien todos los empleados lo recuerdan como un hombre bondadoso, sirvieron de base para consolidar el Molino La Esmeralda como una empresa amigable con su entorno y capaz de mantener la producción agrícola sin afectar el ecosistema.
 

Arroz Blanquita

Imagen aérea de una finca arrocera que está certificada como ecoamigable.

 

La implementación de procesos de producción limpia y los programas de capacitación para los agricultores le han permitido la creación de una metodología simple: mayor producción a un menor costo, gracias a una política de transferencia establecida con el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT. Así, la investigación científica ha permitido que los costos de Arroz Blanquita, sean menores, ejercicio reconocido por el sello de Comercio Justo – Fair Trade.

Arroz Blanquita, una oportunidad para toda nuestra región.

Pero para la empresa de la familia no basta con el crecimiento propio, para don ‘Manolo’, la clave está en una cadena de procesos transparentes y honestos que le permiten trabajar de la mano con los agricultores de Jamundí, Timba, Patía que logran sacar 10 toneladas por hectárea, cuando el promedio nacional es de 4,5. Más reciente, la región del Pacífico, en Tumaco, El Naya, López Adentro  y La Berta se ha beneficiado con la intervención de la arrocera, ya que es aquí donde obtiene la materia prima para una de sus líneas consentidas: el Arroz Blanquita orgánico.

Este trabajo ha sido reconocido por Valle en Paz que destaca la intervención de la compañía en zonas afectadas por el conflicto armado, en donde “La Fuerza de los Alimentos”, ha sido clave a la para resarcir a estas poblaciones. Otro de los reconocimientos que exhibe con orgullo la familia Suso es el Premio Nacional de Ecología Planeta Azul, en la categoría empresarial, por el uso y el manejo sustentable del agua durante el cultivo de arroz. Esto, gracias a la implementación de un moderno sistema de láser que nivela el agua en las piscinas de cultivo y conserva el líquido para la producción del grano.
 

Arroz Blanquita

Las aves son parte del ecosistema del cultivo, permitiendo el equilibrio y el control de plagas sin insecticidas

 

La eliminación de los insecticidas en todos los cultivos llevó a La Esmeralda a la producción de alimentos orgánicos. No ha sido una dificultad la interacción de la naturaleza en el proceso de cultivo, que permiten el aprovechamiento mutuo de las cadenas de vida. Por eso, no es exagerado cuando afirman que sus cultivos son cuidados por los insectos.

Particularmente, este proceso también ha beneficiado a las especies de aves migratorias que llegan a sus cultivos, pues al no fumigar aparece el aprovechamiento representado en alimento para estos animales. Esta política le ha valido el Sello Amigo de las Aves y ha permitido a la Fundación Calidris identificar más de 130 especies, de las cuales un alto porcentaje se creían extintas. En consecuencia, Arrocera La Esmeralda ha sido uno de los patrocinadores de la Feria Mundial de Aves, que se ha realizado en Cali.

Con todo esto, Arrocera La Esmeralda ha logrado ser una corporación B certificada, que la pone en un importante grupo de compañías que ponen el bien común por delante de sólo las ganancias. Apostando con amor por el Valle del Cauca, la familia Suso ha hecho de este molino un caso para sentirse orgullo, no sólo creando en Arroz Blanquita una de las marcas más queridas por lo caleños, sino devolviendo y aportando al medio ambiente y a las personas que trabajan en ella.

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